La caída de hojas en otoño no es un simple fenómeno estacional estético, sino uno de los procesos clave de la dinámica de los ecosistemas terrestres. Lo que tradicionalmente en las ciudades se percibe como “desperdicio” vegetal constituye un componente esencial para la fertilidad del suelo, la biodiversidad y la resiliencia ecológica. Este artículo explora estos procesos desde una perspectiva técnica, integrando evidencias de investigación ecológica y de manejo sostenible de suelos.
Indice de contenidos
1. La Hojarasca como Fuente de Materia Orgánica y Nutrientes
Cuando las hojas caen al suelo, se integran en lo que en ciencia del suelo se denomina “leaf litter” o hojarasca, que constituye la capa superior del horizonte o del perfil del suelo. Esta capa es un depósito dinámico de materia orgánica estructurada y bioactiva, compuesto por hojas, ramitas, flores y otros restos vegetales.
1.1. Ciclo de Nutrientes y Formación de Humus
La descomposición de las hojas por parte de microorganismos —bacterias, hongos y microfauna del suelo— libera gradualmente nutrientes esenciales (nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, etc.) que se incorporan al suelo y se vuelven disponibles para la vegetación. Este proceso genera humus, la forma más estable de materia orgánica del suelo, que:
- Aumenta la capacidad de retención de agua.
- Mejora la estructura y porosidad del suelo.
- Incrementa la capacidad de intercambio catiónico (CIC).
La investigación indica que el litter puede aportar más del 90 % de los nutrientes requeridos por plantas en sistemas forestales naturales mediante ciclos internos eficientes de materia.
2. Estructura y Función del Suelo: Estabilización y Resiliencia
2.1. Mejoras físico-químicas del suelo
El acolchado natural formado por hojas muertas actúa como un cobertor que regula las condiciones microambientales del suelo:
- Retención de la humedad: reduce la evaporación y mantiene condiciones óptimas para microorganismos y raíces.
- Control térmico: minimiza las variaciones extremas de temperatura entre día y noche y entre estaciones, protegendo raíces y organismos del estrés térmico.
- Prevención de la erosión: la hojarasca dispersa la energía de las gotas de lluvia, reduciendo la compactación superficial y el arrastre de partículas.
Los estudios de biología molecular del suelo revelan además que añadir hojarasca altera positivamente la composición funcional del microbioma del suelo, aumentando la diversidad de bacterias nitrificantes y fijadoras de nitrógeno, lo cual es un indicador de salud y fertilidad del sistema.

3.Perspectiva Tradicional: Galicia y el Uso de Hojas y Residuos Forestales como Abono
3.1. Agricultura Tradicional y Monte
En el sistema tradicional agrario gallego, el bosque —o monte— era considerado más que un recurso maderable. Las comunidades rurales gestionaban los montes de forma conjunta, y la vegetación del bosque (hojas, corteza, restos de matorral) era una fuente de fertilización para las tierras de cultivo y pastos, además de alimento para el ganado, leña y otros productos esenciales.
Este uso responde a un manejo ancestral donde la agricultura y los espacios forestales eran interdependientes. En extensos sistemas tradicionales como los agras (campos de cultivo asociados a márgenes naturales), la entrada de materia vegetal del monte favorecía la fertilidad de suelos de cultivo sin dependencia de insumos químicos.
3.2. Función Fertilizante de Residuos y Hoja Muerta
Aunque no siempre documentado con la terminología moderna de “abono orgánico”, hay fuentes etnográficas y agrarias que describen que las hojas, restos de matorral y otros residuos vegetales del monte eran sistemáticamente aprovechados para:
- Cubrir y mejorar campos de cultivo tras labores de barbecho o laboreo.
- Servir como cama orgánica para ganado, que luego se incorporaba a los campos como abono mezclado con estiércol.
- Mantener la fertilidad y actividad biológica de suelos con alta materia orgánica natural característicos del clima oceánico gallego.
Aunque la literatura agronómica científica específica sobre “hojarasca como abono en Galicia” es escasa, la historia agraria de la región remarca que los bosques y su materia orgánica fueron un soporte esencial del cultivo tradicional hasta mediados del siglo XX.

4. Microbiología y Procesos Biológicos en la Hojarasca
La hojarasca funciona como un sustrato biológico activo que sostiene redes trofodinámicas complejas:
- Microorganismos descomponedores: hongos, bacterias, protozoos y microartrópodos transforman la materia vegetal en formas asimilables por las plantas.
- Macrofauna del suelo: lombrices de tierra y otros invertebrados fragmentan la hojarasca, acelerando la descomposición y mejorando la incorporación de materia orgánica en los perfiles del suelo.
- Interacciones simbióticas: la presencia estable de hojarasca favorece relaciones micorrícicas y asociaciones biológicas beneficiosas que potencian la absorción de nutrientes por las plantas.
La presencia de una microbiota diversa y dinámica no solo acelera los ciclos biogeoquímicos, sino que también contribuye a la supresión de patógenos del suelo, lo cual es un elemento crucial para sistemas agrícolas y forestales saludables.
5. Hojarasca, Biodiversidad y Ciclo del Carbono
Desde una perspectiva ecológica amplia, las hojas muertas contribuyen a:
- Crear microhábitats bajo la superficie, que albergan fauna útil como insectos benéficos, anfibios y microorganismos especializados.
- Regular el ciclo de carbono: el carbono almacenado en las hojas se incorpora progresivamente al suelo, secuestrando carbono orgánico y reduciendo emisiones atmosféricas asociadas a la degradación rápida.
Además, experimentos a largo plazo en bosques tropicales han demostrado que la eliminación continua de hojarasca reduce significativamente la disponibilidad de nutrientes para las plantas y altera las asociaciones simbióticas de las raíces, con efectos negativos sobre la productividad y resiliencia forestal.
6. Aplicaciones en Manejo de Suelos y Agricultura Regenerativa
6.1. Integración Agroforestal y Técnicas de Manejo
El manejo regenerativo del suelo promueve dejar la hojarasca in situ o incorporarla como mulch orgánico en zonas agrícolas y periurbanas para maximizar sus beneficios funcionales. Esta práctica reduce la dependencia de fertilizantes sintéticos, protege las comunidades del suelo y favorece la sostenibilidad de los agroecosistemas.
6.2. Consideraciones Técnicas
- Descomposición lenta vs rápida: hojas de alto contenido de lignina (por ejemplo, de roble) se degradan más lentamente.
- Riesgos asociados: si se acumulan excesivamente sin fragmentar, pueden compactarse y limitar la aireación del suelo.
Conclusión
Las hojas muertas no son un desecho estacional, sino un insumo biológico de alto valor para la salud del suelo y los ecosistemas. Su papel en la cicatrización de nutrientes, la estructura del suelo, la biodiversidad microbiana y la mitigación climática las convierte en una pieza central de estrategias de agricultura sostenible y manejo ecológico del paisaje. El aprovechamiento consciente de este recurso natural —como mulch, acolchado o parte de sistemas agroforestales— puede mejorar la fertilidad, la resiliencia y la productividad ecológica de suelos degradados y productivos.
Bibliografía técnica y enlaces a fuentes
🔬 Ciencia del suelo y ecología
- Brady, N. C., & Weil, R. R. (2017). The Nature and Properties of Soils. Pearson.
- Información bibliográfica completa disponible en catálogos académicos: The Nature and Properties of Soils – catálogo universitario
- Stevenson, F. J. (1994). Humus Chemistry. Wiley.
- El texto de Stevenson sobre química del humus se cita en múltiples estudios científicos sobre materia orgánica en suelos y está referenciado en artículos de acceso abierto sobre química de materia orgánica en suelos. Springer Nature Link
- Swift, M. J., Heal, O. W., & Anderson, J. M. (1979). Decomposition in Terrestrial Ecosystems. Blackwell.
- Obra clásica en ecología de la descomposición vegetal, disponible en bibliotecas universitarias y citada en múltiples estudios sobre ciclos de nutrientes.
🌱 Hojarasca y ciclos biogeoquímicos
- Berg, B., & McClaugherty, C. (2014). Plant Litter: Decomposition, Humus Formation, Carbon Sequestration. Springer.
- Texto de referencia sobre dinámica de la hojarasca y formación de humus, que es citado en trabajos de análisis de la descomposición de residuos vegetales.
- Prescott, C. E. (2010). “Litter decomposition”, Forest Ecology and Management, 259.
- Artículo científico académico que revisa la descomposición de hojarasca y sus efectos en la ecología del suelo.
- Aquí puedes ver cómo se estructura la literatura sobre el tema: Springer Nature Link
🌾 Galicia y sistemas tradicionales
- Bouhier, A. (2001). Galicia: Ensaio xeográfico de análise e interpretación. Xerais.
- Obra geográfica de referencia sobre la estructura territorial y agraria de Galicia (consultable en bibliotecas y catálogos académicos).
- Soto Fernández, D. et al. (2016). The agrarian metabolism of traditional rural Galicia. Regional Environmental Change.
- Estudio sobre metabolismo agrario que analiza los flujos materiales y energéticos en sistemas agrícolas tradicionales, incluido Galicia — disponible resumido en repositorios académicos y ResearchGate. ResearchGate
- Barbanza Ecosocial (2020). Historia dos montes comunais en Galicia.
- Texto divulgativo-histórico sobre el rol de los montes comunales — disponibles gratuitamente en el sitio del Barbanza Ecosocial Lab. Barbanza Ecosocial Lab
- Satoyama Initiative / IPSI – The Agras field system as a cultural landscape in Galicia (Spain).
- Estudio sobre los sistemas de campo tradicionales (“agras”) en Galicia disponible en el sitio de la Satoyama Initiative. The Agras field system as a cultural landscape in Galicia (Satoyama Initiative)
¿Son buenas las hojas muertas para el suelo?
Sí. Las hojas muertas aportan materia orgánica, protegen el suelo de la erosión, regulan la humedad y activan la microbiología del suelo, mejorando su fertilidad a medio y largo plazo.
¿Qué función tiene la hojarasca en los bosques gallegos?
En las fragas gallegas, la hojarasca es clave para el reciclaje de nutrientes, la formación de humus y la conservación de suelos profundos y fértiles, característicos del clima atlántico.
¿Se usaban las hojas del bosque como abono en Galicia?
Sí. Tradicionalmente, las hojas del monte se utilizaban como cobertura del suelo y como cama para el ganado, que luego se compostaba y se incorporaba a los campos de cultivo.
¿Qué hojas son mejores para mejorar la fertilidad del suelo?
Las hojas de árboles autóctonos como roble, castaño o abedul son especialmente valiosas. Su descomposición es lenta y aporta humus estable y protección duradera al suelo.
¿Es recomendable retirar todas las hojas del jardín o del campo?
No. Retirar completamente las hojas empobrece el suelo. Lo recomendable es dejarlas como acolchado o incorporarlas parcialmente para mantener un suelo vivo y fértil.

