Método babesten
Huerto

Cultivo con labranza cero, Método Babesten

Tradicionalmente en la agricultura convencional se utiliza el método de labranza de la tierra, utilizando principalmente una herramienta muy rudimentaria conocida como arado.

Pero en los últimos años una importante corriente de la agricultura está retomando técnicas de labranza cero, una de estas técnicas es el método Babesten, pero antes de entra en detalle, vamos a repasar un poco de historia de la agricultura moderna que está muy ligada al arado..

El arado que se inventó hace unos 5000 años, fue una evolución de otra herramienta aún más sencilla: la azada. La idea era y es sencillamente remover el terreno. Tan simple como eso. Pero, al hacerlo, el suelo se airea, se hace más poroso y capta mejor el agua de la lluvia, y se facilita así el trabajo a las raíces de las plantas que haremos crecer.

Aquel utensilio rudimentario enseguida se mejoró, sé le coloco un mango para guiarlo y la madera se curvó para que entrara mejor en el suelo. Durante mucho tiempo se mantuvo la estructura básica de arado, hasta que, en el siglo IX, pusieron una punta metálica para mejorar la resistencia.

Con la llegada de los normandos el arado tubo otra mejora importante: pusieron ruedas. Esto facilitó las cosas, ya que no es lo mismo arrastrar algo que hacer rodar algo.

Otra mejora, fue poner la hoja ligeramente inclinada de lado, por lo que el suelo que se removía quedaba girado a volver a caer. Y finalmente, comenzaron a poner diferentes arados unidos para labrar unas cuantas líneas en el suelo en cada pasada.

Esto parece muy evidente, pero, si únicamente dispones de bueyes para arrastrar, la fuerza es reducida. Cuando la cosa se mecanizó con los tractores, todo se convirtió en algo mucho más fácil. En realidad, fue tan sencillo y la capacidad de labrar fue tan potente que, como siempre, los humanos nos pasamos de la raya.

Cultivo con labranza cero, Método Babesten

Desventajas de labrar la tierra de forma continuada

Labrar el terreno puede parecer genial y a corto plazo es cierto que mejora mucho el rendimiento de la cosecha, pero las consecuencias a largo plazo hacen que este método cada día se cuestione más:

  • Provoca que el suelo se erosione fácilmente, al dejar la superficie desprovista de vegetación y volviendo la tierra muy fina el viento se la lleva con gran facilidad y las gotas de lluvia intensifican su degradación. Es muy habitual ver en campos de Murcia y Almería grandes nubes de polvo de tierra al paso de los tractores.
  • Deja el suelo más expuesto al aire lo que le hace perder humedad con gran facilidad y por lo tanto gran parte de la vida del suelo.
  • Al voltear las capas con el arado, se altera la capa fértil del suelo que se encuentra t en los primeros 30 cm, perdiéndola. Es en esta escasa capa fértil donde se encuentran concentrados todos los nutrientes que nuestras plantas necesitan y es también allí, donde realizan todo su ciclo vital la micro-fauna, las bacterias y hongos encargados de descomponer y trasformar la materia orgánica en humus y mantener vivo el suelo.
  • Con el paso de la maquina también fomentamos la compactación del suelo en capas más profundas, creando la llamada suela de labor, que dificultará a las raíces encontrar galerías por las que crecer cuando aún son jóvenes y frágiles.

Hoy en día hay varias corrientes de la agricultura que están recuperando las antiquísimas, diría primigenias, maneras de cultivar con “labranza cero”. Esto, simplificando, no es otra cosa que trabajar los cultivos aprovechando las condiciones que el suelo nos ofrece, sin modificar, ni alterar o haciéndole lo mínimo posible.

Ventajas del cultivo con labranza cero

  • Conservar el Nitrógeno en el suelo. Éste es fijado en él por los microorganismos que viven en el suelo y también a través de la lluvia, al empapar poco a poco la tierra lo va fijando del aire.
  • Ahorrar tiempo y combustible, y se evita la contaminación que esto provoca además de dejar mayor margen al agricultor.
  • Conservar la estructura del suelo, al no trabajar sobre él con ningún tipo de maquinaria y no generar la suela de labor.
  • Al mantener la estructura intacta y la cubierta vegetal, se ahorra una grandísima cantidad de agua, que de otra manera, se evaporaría o se filtraría con gran rapidez a capas más profundas no aprovechables por los cultivos arrastrando los nutrientes de las primeras capas.
  • Si tenemos un suelo con vida, el aporte y la necesidad de fertilizantes se reduce drásticamente.

¿Cómo podemos aplicar la labranza cero? Método Babesten

Para logra mantener un suelo esponjoso, rico en materia orgánica y vivo es muy importante utilizar el acolchado. En un suelo en el que queremos aplicar la no labranza, el acolchado cobra aun mayor importancia.

Cuando dejamos un suelo en barbecho podemos dejar que las malas hierbas crezcan en el a su antojo o podemos proteger este suelo con acolchado durante el tiempo que lo tengamos en descanso.

Para ello recomendamos sembrar abono verde, segar dicho abono verde y colocar cartón sobre el material segado. Con este cartón tenemos que cubrir bien toda la superficie, pues entre otras cosas lo que buscamos es que no penetre la luz y con este gesto nos libramos de las malas hierbas o hierbas adventicias.

Una vez colocado el cartón colocaremos una capa de acolchado que puede ser paja, hierba segada. Hojas de bosque ..etc o también si tenemos disponible estiércol o compost podemos aplicarlo. La capa de acolchado debe tener al menos unos 10cm de grosor.

Por último, volvemos a cubrir con otra capa de cartón o paja colocamos unas piedras si es cartón o regamos bien si es paja, para que no se lo lleve el viento y a esperar a que los agentes meteorológicos hagan su parte del trabajo durante el otoño y el invierno.

Poco a poco, toda esta materia orgánica se ira descomponiendo por el efecto de la climatología y la vida del suelo, transformándola en nutrientes (humus). Por la falta de luz, no podrán nacer las malas hierbas y el suelo al estar cubierto y húmedo se mantendrá mullido.

Esto nos permitirá mantener el suelo mullido y libre de malas hierbas, listo para sembrar en cuanto lo necesitemos. Este es un método que se conoce con el nombre de «Método Babesten» y nos permite mantener la fertilizad de nuestro suelo sin necesidad de arar la tierra tras cada cultivo.

Otro método muy interesante si utilizáis bancales elevados es el método del bancal lasaña o Hugelkultur ,que es el que utilizamos nosotros aplicando el Metodo Babesten para los bancales en reposo y siempre manteniendo los cultivos con acolchado.

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